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lunes, 18 de octubre de 2010

Actualizando

Hace muuucho que no actualizo, así que voy a hacer un update general de lo que me estuvo pasando en estos días.

Mi misión "Despegando calentura de amistad y dejar de confundir con amor" está encaminadísima y funcionando a la perfección. Incluso la semana pasada llamé a Buenamigo para pedirle un consejo con respecto a un asunto con Mi Botín (antiguo chongo que renació de las cenizas). Hablamos como una hora por teléfono, situación que aprovechó para tirar algunos (bastantes) comentarios alusivos a cosas no relacionadas con la amistad y, al mismo tiempo, para comentarme que iba a conocer a la novia (por mi re-bautizada como Bambi). El viernes la conocí, compartí con ellos dos solos una caminata de 10 cuadras y, lamentablemente, me cayó bien, es linda, simpática, copada... Tengo que reconocer que me dio un poco de lástima, pero bueno, nada que me haya impedido desconchar la noche como loca en Hummer y divertirme un poco, que buena falta me hacía.
Mi Botín apareció después de dos años, sin razones aparentes, con un mensaje provocador y vende humo como siempre, que lo único que tuvo de relevante fue la charla que provocó con Buenamigo.
Por otro lado, vi a Primero en la fiesta de cumpleaños de mi prima y me dio la impresión de que se acaba de despertar... Ok, too late darliing!! Igual, entre nos, menos mal que no reaccionó antes, hubiese sido un enorme error... De todos modos mi primita vuelve a estar en medio de mi vida "amorosa"; encontró alguien nuevo para presentarme mientras le mostraba fotos del hermosísimo Matthew GG. Y resulta que mañana a las 11.30 de la mañana voy a estar yendo al Hospital Velez a conocer al Jefe de Residentes. Habrá que ver qué pasa, no?

En otro orden de cosas, se volvieron a dictar clases en mi facultad así que se me terminó la joda.
Mi computadora se rompió y mi jefe me apura (te tengo una solución querido, no seas tan negrero y teneme en una oficina, así se terminarían estos problemas capo!)
Estuve haciendo una suplencia en la oficina de una amiga sin dejar de trabajar en la revista (parte de las razones por las cuales estuve medio desaparecida)
Me enamoré en el colectivo de un chico que no hizo más que pedirme la hora.
Vi a Mike Amigorena en la esquina de mi facultad, me enteré que vive ahí y también me enamoré de él.
Tuve una entrevista para trabajar en una consultora de prensa copada en la que quedaron llamarme en febrero.
Me dieron la Visa para EE.UU así que ya está confirmadísimo mi viaje a fin de año.
Retomé las clases de reggaetón.

y... creo que eso es todo por ahora, update largo y general, un megamix de lo que me estuvo pasando en este tiempo.

Espero que el próximo post no sea tan largo ni dentro de tanto tiempo! jaja

adiooos!! ¿?

martes, 27 de abril de 2010

Y ahora qué?

El sábado renové lazos con Primero, y quién sabe? quizás también renovemos algo más, no?

Hoy me avisaron que quedé seleccionada en un trabajo perfecto para mi.

Qué más puedo pedir? Los planetas se alinearon para mí esta vez, y estoy muy feliz.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Eso que llaman amor

Muchos años me pregunté, ¿qué será el amor? Respuestas siempre hubo muchas, en internet, en libros de psicología, de autoayuda. En conversaciones, en los discursos de amigos, madres, conocidos. En conclusiones numerosas obtenidas de diferentes observaciones a parejas agenas. Pero con eso nunca me alcanzó. Siempre quise saber como era sentirlo, me pregunté una y mil veces si lo habría sentido alguna vez, antes de encapsularme en mi burbuja de hielo por miedo a que se derrita mi coraza. Me preguntaba si, cuando lo sintiera, me daría cuenta de que lo estaba sientiendo, si sería capaz de distinguir todas las emociones nuevas y conglomerarlas en esa única palabra.
Me cansé de escuchar, de decir, de escribir o de cantar frases que alentaban a liberar el corazón y a desoir a la razón, sin embargo, por más horas que le dedicaba, esa materia seguía quedándome previa. Hasta que de pronto, muy de repente, me di cuenta. Lo había visto a él y había experimentado sensaciones que no podía definir, las mismas que venía sintiendo hacía un tiempo cada vez que pensaba en él y que no había podido interpretar.
Una madrugada, después de unas cuantas copas, muchas risas y algunas charlas, mientras conversaba conmigo misma tratando de enteder lo que había sentido (ya les dije, nunca fui buena en eso de no razonar) me di cuenta de que, tal vez, lo que estaba empezando a sentir, podía ser esa cosita loca que llaman amor.

martes, 9 de marzo de 2010

Estos últimos días estuve, de nuevo, pensando en Primero como una opción viable para salir de mis horas de soledad. Es raro, bastante raro lo que siento. Porque los pensamientos que tengo hacia él no son los que suelo tener hacia los hombres que me "gustan" (por decirle de alguna manera a ese sentimiento extraño que me une a mis candidatos).
Algunas emociones sí coninciden, como que su presencia o ausencia en un lugar me signifique algo más que la presencia o ausencia de cualquier otra persona, o mi cuidado de cada parabla pronunciada al hablar de él o con él. Pero hay millones de otras cosas que no existen en esta extraña relación de un solo lado. Cuando lo pienso, reconozco millones de cosas que no me gustan de él y muy pocas que sí lo hacen y aunque le dé mil vueltas al asunto, sigo pensando que sólo me gusta porque sí, porque capaz algún día que estaba aburrida justo él publico algo en su muro del facebook y fue ese el momento en el que, inconcientemente, entró en mi mente. O quizás porque estoy cansada de los desafíos y algunos me hicieron y hacen creer que no sería difícil "conquistarlo", tal vez porque (y de vuelta mi adicción a las comedias románticas) me gusta la idea de la historia enroscada y el final felz. Quizás, ¿quién sabe?, dentro de unos días me acuerde por qué fue que me lo olvidé tan rápido la última vez que me agarró esta vuelta al pasado y tuve the shorter crash in the world on him.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Primero -2° Parte-

Bueno, la cosa es así. Él era muy pendejo, yo era muy pendeja. Me faltaban demasiados golpes como para saber qué era lo que tenía que hacer. No es que ahora, después de varios trompazos de la realidad, la tenga muy clara, sabemos que uno nunca termina de recibir las piñas suficientes, pero algo más de experiencia adquirí en estos años como para saber que tuve poco tacto.
Básicamente lo que pasó fue que, después de vernos solo un par de veces “face to face” (y nunca solos, obvio), yo no podía creer como mi camino al casamiento y a la familia con dos hijos y tres perros todavía no había iniciado. Por eso decidí meter manos en el asunto. No hace falta aclarar que me salió como el culo. Maquiné de más, me hice la novela, actué en consecuencia y no pude entender cómo él no participó del mismo culebrón. (Él tampoco estuvo muy bien de todos modos, pero eso no viene al caso).
Después de ese momento llegó el bajón. Con la misma facilidad con la que había construido un castillo de naipes lo tiré al carajo. El otrora Príncipe Azul era un inepto, idiota y muchísimos adjetivos negativos más. Fue un duelo largo, durante el proceso lo crucé un par de veces, y todas ellas fueron raras, bastante bizarras. Finalmente, 5° año, con todo lo que ello implica y sobre todo Bariloche, fueron mi puerta de salida. De salida de él, pero de entrada a mí, a la que soy ahora. Mi personalidad comenzó a gestarse.
Sumé kilómetros de calle, de caminatas, de viajes en colectivo, en micro, en avión; horas de charlas, de terapia.; litros de alcohol; noches; experiencias, muchas nuevas experiencias, muchas estampidas contra la pared; nueva gente, nuevos amigos, nuevos compañeros, nuevos hombres. Sumé una facultad, una carrera, construí una forma de pensar, una forma de ser. Cambié, mucho cambié.
Nunca corté contacto con Primero, seguimos hablando de vez en cuando durante todos estos años. De hecho, después de los primeros meses de odio, ese tiempo que siempre existe cada vez que termino una relación, ese en el que necesito odiar para que el olvido se me haga menos difícil, Primero volvió a caerme bien, bastante bien, pero nunca había creído en la posibilidad de volver a verlo con los mismos ojos con que lo miraba durante aquellos años, nunca hasta hace un par de semanas…

lunes, 26 de octubre de 2009

Primero. Primera parte (valga la redundancia)

A Primero lo conocí hace bastante tiempo, no voy a decir mucho porque tampoco soy tan vieja, pero digamos que fue hace un tiempo considerable. Lo llamo Primero porque fue el primero de mis amores más “adultos” por decirles de alguna manera, aunque de adulto tuvo poco, y de amor creo que menos.
A mi me gustaba mucho, pero mi atracción hacia él empezó gracias a una charla. Me atrajo su forma de pensar, su forma de ser (increíble que haya actuado así a los 14 años y no lo haya hecho mucho más adelante en mi vida, cuando correspondía ser menos superficial, pero bueno, ese es otro tema).
Era amigo de una amiga y ella no se enteró de mis sentimientos hasta pasados varios meses desde la reunión en la que comenzaron. No quería decírselo, creo que me daba vergüenza, no sé, no me acuerdo exactamente por qué fue que no hablé en seguida, pero no lo hice.
Durante lo que quedaba de ese año y el siguiente, el lugar de Primero en mi cabeza no fue el principal. La fiesta de 15, los nuevos amigos, los viejos, otros amores –la mayoría platónicos-, y todas esas cosas típicas de la edad lo fueron corriendo del centro. Sin embargo, aunque corrido del foco principal, él nunca se fue de mi cabeza.
Tenía 16 años cuando Primero decidió volver a ser el protagonista de mis pensamientos. Me empezó a mandar mensajes de texto (aclaremos que esto pasó en 2004, cuando los celulares todavía no eran tan populares, razón por la cual yo me volvía loca cada vez que recibía alguno de su parte) y hasta me mandó cartelitos con mi nombre a través de mi amiga (no hace falta decir que casi me muero de amor cuando me los dio).
Todo se mantenía en stand by, hasta que mi amiga decidió hablar. Esa noche fui tan feliz que no pude dormir. Nunca, antes de esa noche, se me había ocurrido pensar que a alguien podía írsele todo el sueño y el cansancio por una alegría, por más grande que esta sea. En esa cena me enteré que él “gustaba tanto de mí como yo de él”, y mi ilusión empezó a inflarse con cada palabra, con cada minuto que pasaba.
Para mí, esa noche se acababa de escribir, sellar, firmar y lacrar mi futuro; y se había escrito, sellado, firmado y lacrado en la misma hoja que el de él. Lástima que no siempre las cosas se dan como uno cree…


Continuará...


Les cuento a las chicas que me aconsejaron en el post anterior y a los que siguen el blog (si es que hay alguien además de ellas cuatro) que ya hablé con mi jefe para no renovar el contrato, él lo tomó muy bien y mis compañeros están contentos por mí. A partir de la semana que viene soy una desempleada más con tiempo para estudiar y escribir, asique estoy muy feliz.